Cinco claves para un proceso de información participativa
Convocar no es lo mismo que involucrar. Esto es lo que aprendimos en asambleas de cuatro regiones.
Un proceso de información participativa no termina cuando se reparte el material. Empieza cuando las personas pueden preguntar, discrepar y proponer con la información en la mano.
1. Respetar el calendario de la comunidad
Las fechas de siembra, cosecha, faenas y fiestas marcan quién puede asistir. Una convocatoria que las ignora deja fuera, justamente, a quienes más necesitan estar.
2. Convocar a través de las autoridades propias
La invitación pesa más cuando llega por la junta directiva, el teniente gobernador o las organizaciones de mujeres que cuando llega solo por un comunicado.
3. Hablar en la lengua de la asamblea
Si la asamblea delibera en quechua o aimara, la información también debe llegar en esa lengua, con interpretación y materiales adaptados.
4. Dejar tiempo para las preguntas
La mitad de la sesión debería ser diálogo. Las preguntas muestran qué se entendió y qué hay que volver a explicar.
5. Volver con respuestas
Registrar las preguntas y regresar con respuestas es lo que convierte una reunión en un proceso, y lo que construye confianza.